Una remake siempre es considerada una película de segunda línea. Sin embargo, en "La chica del dragón tatuado" -llega hoy a Tucumán- está la firma del gran David Fincher, que viene de protagonizar un triunfo artístico resonante con "Red social".

El filme está basado en la primera novela del exitoso escritor sueco Stieg Larssön, "Los hombres que no amaban a las mujeres", cuya versión cinematográfica en Europa estuvo a cargo del danés Niels Arden Oplev. Esa película recaudó 100 millones de dólares y fue vista por casi ocho millones de espectadores. Nada inesperado si tenemos en cuenta las expectativas despertadas por la adaptación. "Los hombres que no amaban a las mujeres" lleva vendidos más de 15 millones de ejemplares en todo el mundo (cifra que se extiende a 40 millones si incluimos los dos restantes tomos que integran la trilogía "Millenium"). Sin embargo, para esta versión rodada en Estados Unidos se eligió otro nombre: "La chica del dragón tatuado".

La versión de Fincher es, según los críticos, un poco más cruda que la europea, aunque se ajusta fielmente a la novela. Mikael Blomkvist (Daniel Craig) es un periodista de investigación que viene de sufrir un importante traspié judicial, mientras que Lisbeth Salander (Rooney Mara, candidata al Oscar) es una chica misteriosa, impulsada por el odio a los abusadores y a los reaccionarios, que esconde un secreto por el cual depende de un tutor adulto que se aprovecha de ella, hasta que un día esa relación pega un giro.

Cuando un rico y veterano industrial nórdico ofrece al periodista investigar la extraña desaparición de su sobrina, ocurrida hace cuatro décadas, Blomkvist recurre a la chica para que lo ayude a armar un intrincado rompecabezas.

"Lisbeth es un personaje increíble. Humillada y abusada toda la vida, pero capaz de salir adelante de forma valiente. Esto es lo que aviva la imaginación y las emociones de los lectores. La película va a ser testigo del nacimiento de una estrella: Rooney Mara", reconoció Craig. El actor debió subir algunos kilos para interpretar a un personaje que se distancia bastante de su James Bond, aunque como 007 (en "Casino Royale", por ejemplo) también experimenta todo tipo de violencia en su propia humanidad.